Categoría "A" - PABLITOSAURUS
Mención del Jurado.
Mención Especial otorgada por el público por Votación a través de SMS
Autor/es: LORENSAURUS
Integrante/s:
- Lorenzo Agustín Carbone
Colegio María Auxiliadora - Trelew
¡Qué calor!, pero igual tengo ganas de correr y jugar, mi abuela se asoma y me insiste que hace calor y entre a la casa.
Sigo corriendo y jugando con la pelota, hasta que veo que viene una camioneta, por eso me voy para un costado, y la abuela se vuelve a asomar, atenta a que no me pase nada.
La camioneta pasó y me doy cuenta de que llevaba un perro grande que ladraba mucho. Me quedo mirándolo sin entender porqué ladra tanto hasta que la abuela me dice: – ¡Menos mal que el señor lleva un perro y no un dinosaurio!
¿Saben por qué me dijo eso? Porque el señor que manejaba la camioneta trabaja buscando restos de dinosaurios.
¡Qué buena idea que me dio! Ya escribí anécdotas, como cuando se me rompió la bicicleta, cuando me choque un espejo, pero qué bueno sería inventar un cuento sobre dinosaurios pero, ¿cómo empiezo…?
Me tengo que imaginar cómo sería la Patagonia cuando existían esos animales tan enormes. Buscando material, me entero que ello ocurrió en la era Mesozoica en el período cretácico. Que en ese tiempo hacía tanto calor que el agua era caliente hasta en lo más hondo del mar. Por el calor todos los animales debían buscar alimentos y agua para poder vivir y calmar la sed, principalmente el agua, porque la que tenían a mano siempre estaba caliente y porque cuando uno tiene calor necesita agua más fresca.
Entonces digo, el personaje de mi cuento va a ser un dinosaurio llamado Pablito, que tenía mucho más calor que yo como cuando estaba jugando. Pablito no podía correr y saltar como yo. Era un dinosaurio gigantesco, tan grande que media casi 40 metros de largo, se imaginan, ¿no? ¡Casi media cuadra! Y cuando pasaba dejaba cuatro pisadas grandes y hondas, porque había llegado a pesar como cien toneladas
Lo que Pablito nunca supo es que después de 70 millones de años, le cambiaron el nombre, ahora ya no es Pablito sino Puertasaurus Reuili y para colmo, también lo llaman saurópodo titanosaurido. ¡Qué nombres tan raros y difíciles! Parece que le han puesto el apellido del señor que lo encontró, y nada menos es el de la camioneta que pasó ese día de calor y llevaba el perro grande que me ladraba.
Pablito, con sus cuatro patas enormes, caminaba buscando plantas para comer, porque ¡era herbívoro! Sacaba pecho al caminar y todos se daban cuenta que él venía porque su pecho era enorme, como de cinco metros de ancho, era el animal más grande del momento, y eso lo hacía sentir importante.
Pablito, cuando salía a buscar comida y principalmente agua fresca que tanto necesitaba el, su familia y amigos, debía cuidarse mucho de otro dinosaurio que a pesar que era mas chiquito que él, se lo quería comer. Él solamente le tenía miedo, Pablito no era malo, y no le gustaban las peleas.
El enemigo de Pablito se llamaba Leandro y a éste también, después de millones de años, le cambiaron el nombre y ahora lo llaman Tiranotilan Chubutensis, pero media casi 13 metros y era carnívoro, por eso se lo quería comer a Pablito. Ese carnívoro caminaba con sus patas de atrás, y con sus dientes afilados y con montañitas se quería comer todo lo que tenía carne, principalmente a Pablito, lo veía y se saboreaba por la cantidad de carne que tenía en todo su cuerpo. Seguramente pensaba que si se lo comía no iba a tener hambre por muchos días.
Pero Pablito era más ingenioso, se daba cuenta cuando éste lo seguía, ¿saben por qué? Porque veía las lomitas que su enemigo tenía en su lomo, por más que se quisiera esconder.
Pasaban los días y hacía tanto calor y no se encontraba agua fresca, parece que ni hielo en la Antártida había.
Pablito buscaba agua fresca y deseaba encontrarla y cuando la encontrara les iba a avisar a todos sus amigos y a su familia. Muchas veces llenaba su panza con plantas llamadas helechos que tanto le gustaban.
Estaba cansado de buscar agua fresca, estaba tan estresado que muchas veces consulto si entre los dinosaurios que por ahí vivían no había un psicólogo y para colmo siempre se le aparecía su enemigo, que intentaba agarrarlo del cuello, pero el lograba tirarlo lejos porque le pegaba con su larga y enorme cola.
Finalmente un día caminando y caminando, vio agua en un lugar donde había muchas plantas, era todo bastante verde, pero cuando estaba mirando el lugar, de nuevo apareció Leandro y lo corrió. Pablito cuando se pudo esconder y que Leandro no lo buscara más, fue a buscar a su familia y a sus amigos para contarle sobre ese lugar. Todos fueron juntos y disfrutaron del agua, que no era tan fresca, pero era mucha y les hacía bien.
Un día cuando estaban todos relajados en ese lugar, apareció Leandro sin que nadie lo vea, porque venía escondiéndose atrás de las plantas y porque Pablito se había quedado dormido. Leandro lo atacó, sus amigos y familiares empujaron a Leandro y pelearon con él. Cuando se despertó Pablito vio a todos peleando contra Leandro y vio muchos amigos heridos y algunos muertos. Se levantó, y fue y le pegó con la cola a Leandro y lo tiró al piso, Leandro se levantó asustado y huyó, se dio cuenta que Pablito estaba muy enojado y hasta ya no le tenía miedo.
Pablito se sintió muy feliz de haber tirado y vencido a su rival, y triste también porque algunos de sus amigos estaban lastimados y otros muertos por culpa de Leandro. Luego pasaron días tranquilos hasta que algo extraño comenzó a ocurrir, parecía que se acababa el mundo, todos corrían, se desesperaban, buscaban lugar donde protegerse, Pablito estaba asustado como todos, y se lamentaba la vida que habían llevado, hubiera sido mejor ser amigo de Leandro que ser su enemigo, porque si al final todos iban a morir. Asustado pensaba: – “Llegó el fin de la vida de los dinosaurios, ahora me doy cuenta que para que tanto buscar agua fresca para tomar, y cuando la encontramos, a los pocos días empiezan a terminarse nuestras vidas…”
Que distinto hubiera sido para él si el señor de la camioneta que busca ahora restos de dinosaurios, hubiera estado ahí en ese momento, qué camioneta grande tenía haber tenido para llevar a Pablito a buscar agua fresquita, ¿no?
FIN