Mención Especial a la Creatividad: LOCOS INVENTOS DEL SIGLO XXI

Autor/es: PATAGONIA JURÁSICA
Integrante/s:
- Rocío Gómez
- Dense Bordón
- Sabrina Carriquén
Docente: Susana Bustamante
Escuela Nº 72 - Río Mayo

Corría el año 2009 y, en la provincia del Chubut, había unos hermanos gemelos de apellido Morris, ambos genios. Uno de ellos era un inventor de máquinas, llamado Emir y el otro un genio científico, apasionado por la clonación y la antropología, llamado Dr. Henry.
Emir pasó años inventando la máquina del tiempo. Cuando estuvo lista, el primero en probarla fue su hermano Henry, quien llevó consigo a su dulce asistente Livy. Este se encargó de llevar todos los elementos necesarios para la ocasión.
Subieron a la máquina y, en cuestión de minutos, aparecieron en un valle rodeado de cerros de la Patagonia, es decir, en el mismo lugar pero en la era de los dinosaurios. Habían viajado millones de años atrás en el pasado, sin darse cuenta. Encantados, maravillados, recorrían y observaban cada ejemplar de dinosaurio que se les cruzaba.
Pero el Dr. Henry tuvo una idea muy loca: mezclar ADN de dinosaurios patagónicos con ADN de animalitos de granja.
Fue así que recorrían todas las cavernas ubicadas en los cerros y montañas recogiendo huevos de GIGANOTOSAURUS CAROLINI, el carnívoro más grande que se haya visto, más grande que el tyranosaurus rex. Fue descubierto en 1993 por Darío Carolini, actual Director del Museo Municipal de Villa El Chocón. Este interesante carnívoro tenía patas delanteras cortas, de andar bípedo. Medía 13,5 metros de largo y pesaba aproximadamente 9.500 Kg. Su diente más largo medía 21 cm. Este ejemplar perteneció al Cretácico media de la Era Mesozoica.
El ARGENTINOSAURUS HUINCULENSIS, el más grande de los herbívoros. Su dimensión es mayor que el Carolini. Se estima que tiene 98 millones de años.
GASPARINISAURA CINCOSALTENSIS un pequeño que fuera hallado recientemente. Medía 1,50 metros de longitud. Era muy veloz. Data de 90 millones de años atrás.
AMARGASAURUS CAZAUI: dinosaurio herbívoro que poseía las espinas de las vértebras alargadas en el cuello. Tenía 9 metros de longitud y vivió hace 130 millones de años.
CARNOTAURUS SASTREI: dinosaurio carnívoro de 10 metros de longitud y 4 metros de altura. Pertenecía a los dinosaurios carnívoros sudamericanos más espectaculares: los Abelisauridos. Poseía cuernos en la cabeza y miembros delanteros pequeños pequeños. Data de hace 90 millones de años.
Los huevos los colocaban en bolsas, envueltos con lana para darles calor.
Luego de varios días de andar y andar, ya muy agotados, decidieron regresar. Subieron nuevamente a la máquina del tiempo y en momentos aparecieron en el laboratorio del Dr. Henry.
Trasladaron los huevos desde las bolsas hasta unas enormes incubadoras fabricadas por el gemelo Emir.
El Dr. Henry estaba loco de emoción, quería clonar y así crear al dinosaurio del Siglo XXI y que el mundo se rindiera a sus pies. Pero no sabía con qué animal de granja empezar.
Todo estaba listo en su laboratorio, pero pensó que necesitaría adaptar el lugar para los nuevos seres y, por eso, mandó a construir rápidamente unas cuevas en las rocas y las hizo rodear por enormes muros.
Asó comenzó la clonación. Fue hasta una granja vecina y obtuvo muestras de sangre de un gallo, un cerdo, una vaca, una oveja y también de un burrito que estaba atado a un poste y que era el medio de transporte de Don Checho, el dueño de la granja.
Livy y Emir no hacían más que pensar en qué saldría de todo esto y, a cada rato, preguntaban: – ¿Estás seguro de lo que querés hacer? – a lo que el Dr. contestaba: – ¿No creen en mi genialidad? Asombraré al mundo entero y ¡todos me van a recordar! Seré inmortal y Chubut será la cuna del dinosaurio del siglo XXI.
El Dr. Henry alineó los tubos de ensayo. Primero centrifugó la sangre del cerdo y, con técnicas avanzadas obtuvo células con ADN del animalito, que lo mezcló con células que sacó a través de finas agujas del huevo de dinosaurio Carnotaurus Sartrei y colocó en un tubo de ensayo, agitó y tapó.
Luego hizo lo mismo con el ADN del gallo y lo mezcló con ADN de Gasparinisaura Cincosaltensis.
Así sucesivamente iba mezclando ADN de un animal de granja con ADN de dinosaurio: unió ADN de vaca con el ADN de Argentinosaurus Huinculensis; el ADN de una ovejita con el ADN de Amargasaurus Cazaui. Luego, y por último, el ADN del burrito con el ADN del Giganotosaurus Carolini.
Una vez terminado, todos los tubos fueron colocados en una máquina especial, y el Dr. Henry, junto a su hermano y a su asistente, se sentaron a esperar.
Pasaron días, noches, y nada sucedía. Ya estaban desilusionados, cuando Livy grita: – ¡¡Doctor, doctor, venga a ver esto!! ¡Sorpresa!.
En cada tubo de ensayo se unieron los ADN y formaron una única célula. Había en total cuatro células que esperaban transformarse en huevos. Y ese día había llegado.
El Dr. Henry llevó a sus “PEQUEÑOS”, como él los llamaba, a sus nidos preparados y colocó uno en cada cueva.
Todos los días seguía muy de cerca el crecimiento lento de los huevos: los miraba, los mimaba, los cuidaba, etc. Después de varios meses, una noche de tormenta, se escuchó un fuerte CRACK y luego otro CRACK. Corrieron a revisar los huevos y, efectivamente, habían nacido los PEQUEÑOS, pero eran todos muy parecidos. Así que siguieron su crecimiento dentro de las cuevas.
Cuando ya se podían alimentar por sí solos, los jóvenes dinosaurios salieron a recorrer el parque. Henry, Emir y Livy miraban asombrados… Pero porque había surgido un gran problema: el invento era mitad dinosaurio y mitad animal de granja.
El Doctor dijo: – Tengo la solución. Le voy a poner nuevos nombres a cada una de estas especies.
Así los llamó: BURRESCUS CAROLINI (giganotosaurus carolini + burro), un dinosaurio con dientes afilados, carnívoro, pero con orejas largas y cola de burro que, en vez de rugir, rebuznaba; VAQUITA ARGENTINASAURUS (argentinasaurus + vaca), un dinosaurio herbívoro gigante con cuero mande blanco y negro que hacía “¡muuuu!”; GALLOPARINISAURA CINCOAMANECE (gasparinisaura cincosaltensis + gallo), un dinosaurio chico, lleno de plumas, que cantaba a las cinco de la mañana “¡quiquiriquí!”; OVEJASAURUS LANARI (amargasaurus cazaui + oveja), un herbívoro tranquilo, lleno de lana que hacía “¡meeeee!”. Y la última gran especie, el CHANCHOTAURUS DESASTREI (carnotaurus sastrei + cerdo), gordo, de colita enrulada, que buscaba un poquito de barro para refrescarse y que, para colmo, hacía “¡hoinc, hoinc!”
Así quedó inaugurado el Museo Paleontologico viviente más loco del mundo, con raras especies de dinosaurio para ver.
Lógicamente, el Dr. Henry y Emir Morris pasaron a la historia por los locos inventos del Siglo XXI. Miles de turistas visitan Chubut, no solo por su belleza natural, sino para conocer estos “hermosos ejemplares” de dinosaurios.

FIN