Categoría "A" - 2º Premio: LA BONDAD PARTE DE LA PATAGONIA

Autor/es: NANA
Integrante/s:
- Antonella Kruse
Docente: Lara Peñaloza
Escuela Nº 64 "Loma Grande" - Trelew

Se dice que en algún lugar de la Patagonia sucedió algo maravilloso.
El Eoraptor estaba sentado en la parte baja de un árbol, que tenía una copa muy colorida, grande y alta, desde su punto de vista, era muy bella. El día era hermoso en el lugar que habitaba, las flores se abrían y perfumaban el paisaje, el sol brillaba en todo su esplendor y las aguas tranquilas se veían tan limpias que nadie se resistía a tirarse de panza, y ese día todos los dinosaurios que estaban cerca fueron a charlar adonde estaba el Eoraptor, diciendo las cosas maravillosas que podían hacer. Mientras él escuchaba todo lo que decían, pero a la vez pensaba: – ¿Qué puedo hacer para parecerme a ellos…? Son tan fuertes y poderosos que quiero ser igual, no quiero seguir siendo un dino deprimido y aburrido – mientras, miraba lo que sucedía.
– Me encanta la rapidez de mis patas, por eso voy a cruzar el lago antes de que el Argentosaurus se coma esa rama – dijo el Herrerasaurus.
Sin quedarse atrás el Carnosaurus Gastrei dice:
– Y yo, como estoy tan feliz y contento porque soy el único en mi especie, voy a cuidar mis dientes que están tan grandes y filosos, no voy a probar bocado hasta mañana y voy a ver este espectáculo, así me río un rato – tocándose su enorme panza.
A lo lejos viene corriendo Carolini, con su enorme lengua afuera, diciendo: – ¿Qué pasa, qué están todos reunidos y a mi no me avisaron? ¡Acuérdense que yo soy el que manda en este paraíso!
Detrás de un árbol aparece sonriente y muy picaron el Chubutisaurus, diciendo a Carolini: – ¡¡¡Qué te pasa!!! ¿Tás nervioso, vos?
Sin haberle causado gracia a Carolini, se dio vuelta y con su enorme cola lo estampilló contra un árbol, y así se armó un gran lío de dinosaurios, se pegaban terribles coletazos, se mordían los dedos de las patas, las orejas, los cuartos, se torcían la cabeza, en fin era un desastre.
Mientras el Eoraptor miraba y escuchaba, le suplicó al Dios de los dinosaurios:
– ¿Que puedo hacer para ayudar? ¡No quiero que en este lugar haya más peleas, no quiero ver más sangre, ni hermanos muertos por peleas que son tontas! ¡En este lugar ya no se puede decir ni siquiera una broma que enseguida te estampillan contra los árboles! ¿Qué puedo hacer Dios de los dinosaurios?
De pronto fue como si el tiempo se detuviera, el cielo azul se abrió en dos partes, las nubes se abrían pasos y desde las montañas apareció un dino con alas muy grandes y en su cara se reflejaba una ternura que nunca había visto y le dijo:
– ¡Chiquitín, chiquitín! Vos no sos un deprimido, ni aburrido. Vos poseés algo maravilloso que está escondido en tu corazón y tenés miedo de mostrarte como sos en realidad, te voy a dar tres pruebas para que logres encontrar tu forma de ser.
– Primero: vas a pararte en frente del Carnatasaurus y le vas a decir que en este lugar tan espectacular nadie es único, que somos todos iguales, no importa el tamaño, la altura, ni el color, ni lo valiente, ni la fuerza que tiene, lo que importa es lo que uno lleva adentro, que los sentimientos y el compañerismo es lo más importante que existe en la tierra y que es feo reírse de los demás, y si quiere pegarte le decís que el Dios de los dinos le va a arrancar los dientes sin que él se de cuenta. ¡Okey! ¿Está claro?
Y el Eoraptor con un movimiento de cabeza le decía que sí.
– Segundo: a Carolini le vas a atar la cola en un árbol, vas a elegir el más alto y fuerte que encuentres, hasta que pierda todas sus fuerzas y nunca más le va a pegar a nadie.
Y Eoraptor preguntaba: – ¿Cómo lo hago? ¡Me va a matar!
Y el Dios de los dinos le decía: – ¡Vos vas a encontrar la respuesta, tranqui!
– Tercero: lo vas a llamar a Herresaurius y a Chubutisaurus, le vas a decir las palabras que salgan de tu corazón.
Esas fueron las palabras de ese maravilloso ser.
En ese instante el Eoraptor se encontraba en el medio de esa feroz pelea, se para arriba de del árbol y con un fuerte rugir hizo calmar a los malos dinosaurios, todos lo miraron y a el le temblaban las patas flacas y con voz media temblorosa y los ojos cerrados dijo las palabras que su Dios le sugirió, el Carnotosaurus se puso a llorar de ver que un compañero tan chiquito le de una lección tan grande, donde el prometió que iba a ser más bueno con sus vecinos y que no quería que nadie le hiciera daño a sus dientes (tapándose la boca con sus garras).
Luego salto del árbol se puso en frente de Carolini y con voz de policía dijo: –Carolini eres el más malo de todos, por eso vas a recibir un castigo. Buscó un pañuelo, saltó bien alto y le vendó los ojos, le tomó de las manos y lo llevó a un desierto donde lo único que había era un árbol y mucha arena. Lo ató al árbol de la cola (como le sugirió el Dios) y allí lo dejó por varias semanas, sin comida ni agua.
Más tarde, pidió reunirse con ellos Herrasaurus y Chubutisaurus, para pedirle que a partir de esa feroz pelea nunca más debían hacerse daño, ni burlarse de los demás porque cada uno es como es y si estamos en este mundo es porque hay un Dios que nos quiere ver felices y contentos. Después de esa palabra del Eoraptor los dinosaurios se fueron a buscar a Carolini.
Cuando llegaron al lugar, se encontraron con una gran sorpresa, Carolini estaba cantando y tocando la guitarra junto a otros dinosaurios que le dieron de comer y beber agua fresca, al verlos llegar decía:
– ¡¡¡Vengan, amigos!!! ¡Él está atado y solo en este lugar me llevó a reflexionar lo malo que fui con ustedes, por eso a partir de este momento soy diferente, soy paz y amor! (dándose todo un gran abrazo y prometiendo ayudarse uno con el otro).
Y en ese momento se detuvo el tiempo, el cielo se abrió en dos, las nubes se hacían a un paso y desde algún lado apareció el Dios de los dinosaurios aplaudiendo y diciendo:
– ¡Bravo! ¡Bravo! Misión cumplida, chiquitín, eso es lo maravilloso que tenés, ese amor que supiste hacerle descubrir a estos cabezas duras, ese corazón muy grande que está lleno de bondad. Hiciste un buen trabajo y por eso esta parte de la Patagonia va a ser tu lugar donde alguien en algún momento te va a conocer y te va a admirar. Nos vemos, Dino de la Patagonia.
¡Y colorín colorado este cuento de los dinos se ha terminado!

FIN