Categoría "B" - LA HISTORIA DE ELDEL Y SU FAMILIA
Mención del Jurado.
Mención Especial otorgada por el público por Votación desde la Web

Autor/es: LOS PATAGONITAURUS
Integrante/s:
- Luisina Currumán
- Viviana Morales
- Soledad Paillapán
- Marcela Quintulipe
- Yago Curinao
Docente: Silvia Jacobsen
Escuela Nº 79 - Colán Conuhé

Hace mucho tiempo en la era mesozoica había un grandísimo grupo de animales con el nombre de dinosaurios.
Pero de todos esos grandes dinosaurios, había una pareja. Ellos tenían un huevo en el hueco, pero llegó la manada más grande del mundo de dinosaurios a los padres de ese pequeñísimo dinosaurio que estaba por salir de su huevo, los mataron al igual que algunos otros dinosaurios, algunos se salvaron pero ninguno de ellos se llevó el huevo.
El huevo quedó solo estuvo unos días solo, luego llego otra pareja de dinos que se habían ido de vacaciones a un lugar de playa, porque era verano, llegaron y encontraron el huevo solo y sin sus mamá y su papá que lo puedan cuidar entonces ellos tuvieron demasiada compasión por ese huevo que estaba solo, lo llevaron y cuando nació lo llamaron Eldel.
Unos años después cuando Eldel ya era grande, la familia tuvo la gran idea de ir a vivir a una ciudad muy grande. Pero además de ellos tres, también había un hijo mayor llamado Marlot.
Los padres de Eldel y Marlot los mandaban, ellos se portaban muy bien, eran muy buenos en matemáticas y cada vez que tenían evaluación, y sacaban buenas notas al salir de la escuela llamaban a sus padres con sus celulares, le decían: – ¡Papá! ¡Mamá! ¿Saben qué? Me saqué un 9 en matemáticas. Y los padres les contestaban: – ¡Muy bien, hijo! Ahora vengan a casa así almorzamos y luego, si quieren, salen a jugar.
Ellos con mucha emoción fueron a su casa tal cual les había dicho su mamá, almorzaron y después los pequeños dinosaurios fueron a jugar a la plaza, también fueron a Sacoa y se subieron a los autitos chocadores, Eldel no sabía cómo usarlo y Marlot lo ayudó, se divirtieron muchísimo.
Luego de unas horas, se tenían que ir a tomar la merienda que su mamá les había preparado con mucho cariño en su casa. Tomaron un taxi para irse, pero de repente el taxi paró en un lugar extraño, se asustaron mucho. Luego de un buen rato de espera en el auto, muy cerca del auto se abrió una puerta y de allí salió un triceratops enorme y feo, él abrió la puerta del taxi y los obligó a bajar. Entonces no les quedó otra opción que bajarse, luego un grupo de dinosaurios malos los llevó a un lugar oscuro donde había un montón de dinosaurios muertos y secuestrados.
Marlot el más grande le pregunta al vigilante: – ¿Cómo te llamas? – Me llamo Dijey – le contesto. Él les dijo que deberían hacer todo lo que ellos le digan porque sino morirían al igual que todos los demás dinosaurios.
Marlot y Eldel se largaron a llorar desesperadamente, mientras que en su casa sus padres estaban muy preocupados porque todavía no llegaban a su casa y ya era demasiado tarde. Entonces el padre de los pequeños dinosaurios salió en busca de ellos, les preguntó a los vecinos si no los habían visto pero ninguno sabía de ellos.
Luego el padre siguió recorriendo hasta que llego a un lugar extraño donde oyó llantos, entonces se dirigió al lugar, le pareció raro que hubiese tanta oscuridad cuando de repente una red cayo sobre él. Ahí estaba Dijey.
– Te atrape y no podras escapar – le dijo y lo llevó donde tenía a sus hijos y muchos dinosaurios muertos. Luego estos le dijeron con la cara llena de lágrimas: - ¡Papá, papá! – y el padre les contestó: – ¡Hijos míos! Yo los sacare de aquí, se los prometo. Pero Marlot dijo: – ¿Y mamá? ¿Quién cuidará de ella Mientras nosotras estemos aquí y no podamos salir?
La madre, como estaba preocupada porque ni sus hijos ni su marido aparecían, de pronto ella salió en busca de ellos, fue muy lejos de su casa, hasta que se perdió. Se encontró con una señora muy pobre, pero con un corazón muy grande, la ayudó a buscar a su familia, estuvieron días y noches buscando, pero no aparecían por ninguna parte.
La señora llevó a la madre de Marlot y Eldel a su cabaña que no tenía muchas cosas pero le invitó lo poco que tenía, un vaso de gaseosa coca cola. Entonces la mujer dijo: – Juguemos al truco. Jugaron un rato, pero Carlota, la mamá de lo pequeños dinosaurios, no se podía concentrar porque ella pensaba en su familia, que estaba en peligro. Ella se largó a llorar, la pobre mujer la ayudó a seguir buscando a su familia. De pronto llegaron a un lugar lleno de dinosaurios muertos. Entonces, un poco asustadas pero seguras, siguieron caminando hacia adelante un poco más adelante. Oyeron una voz muy gruesa y fuerte que les decía: – ¡Ustedes, ¿qué hacen aquí? ¿Qué buscan?
Ellas se quedaron calladas, pensando lo que podía ser. Esa voz tan gruesa y miedosa volvió a hablar y dijo: - ¿Están ahí? ¡Váyanse! O morirán como estos dinosaurios.
Las carnotaurus estaban muy asustadas, pero igual siguieron, llegaron cerca de donde tenían a la familia de Carlota, pero no pudieron hacer nada porque había demasiados torosaurus vigilando para que ninguno se escapara.
Como no los pudieron rescatar, ya que un brontosaurus las perseguía para atraparlas a ellas también, ellas lograron escapar y se fueron corriendo muy desesperadas a la parada de taxis para tomar uno e irse a casa. El taxi las llevó a la cabaña de la señora a descansar. La señora no tenía muchas cosas, entonces Carlota fue a comprar al kiosco de la esquina algo para comer y beber, y luego pedir ayuda para rescatar a su familia.
Luego de alimentarse bien se acostaron a dormir y el brontosaurus que anteriormente las había corrido del lugar estaba allí. Carlota se dio cuenta porque con todo lo que le estaba pasando no había podido dormir. Entonces despertó a la señora. Y trataron de escapar, pero el brontosaurus las siguió hasta que se cansó, faltaban tres cuadras para llegar a la policía. Llegaron, entraron y le dijeron al comisario que uno de los malos las estaba siguiendo. El comisario salió afuera, recorrió las cuadras y no había nadie.
El brontosaurus con su celular llamo a su jefe y le contó que no había podido atrapar a las carnotaurus. El jefe se enfureció mucho porque ellas podían avisarle al comisario que tenían muchos dinosaurios secuestrados y algunos muertos y que los irían a buscar para llevárselos presos a la cárcel.
Eldel tuvo la suerte de acordarse y encontrar en su bolsillo su celular. Entonces, cuando los que estaban vigilando y se iban a comer, Eldel aprovecho a sacar su celular y llamar a su mamá. Su mamá justo tenía su celular apagado. Eldel, Marlot y su padre intentaron demasiado, pero el celular de Carlota seguía apagado. Llegaron los vigilantes y los encontraron llamando por celular. Marlot justo estaba llamando a la policía, pero el torosaurus le sacó el celular de Eldel.
Eldel lloraba porque ya no tenía su celular y el padre le dijo: – No te preocupes, en cuanto salgamos de acá les comprare celulares o mp3, mp4 o computadoras portátiles. Eldel se puso muy contento por todo lo que les compraría su papá al salir de allí, pero lo que él más quería era estar con su familia.
La pobre señora amiga de Carlota, en la noche, sufrió un paro cardiaco que a ella la dejó muy triste. Carlota se fue de la cabaña para ir a su casa, pero tenía un problema: no sabía por dónde debía ir para encontrar su casa.
Luego se encontró con un quilmesaurus. Él el era malo y la llevó en su auto. Pero no la llevó a su casa. Él la quería secuestrar, pero ella, como era tan valiente, logró escapar. Tomó un taxi, le dijo la dirección y el taxista la llevó. Cuando llegaron, Carlota sacó de su cartera billetera, pero solo tenía 5 pesos y el taxi le había costado 8 pesos y el taxista tuvo compasión por ella y no le cobró nada y, al contrario, le ofreció su ayuda y le dijo que esos S pesos se los deje para que se compre algo para comer y beber. También le dio 20 pesos para poder ayudarla aunque sea en algo. Él no sabía su historia, pero Carlota se la contó toda. El taxista le volvió a ofrecer su ayuda, pero Carlota se negaba porque no quería que lo maten o que sigan matando más dinosaurios.
La familia de Carlota estaba preocupada porque ella no había mandado a la policía para que los rescate, pensaban que le podía haber llegado a pasar algo. Carlota intentó llamar varias veces al celular de Eldel, pero no respondía hasta que atendió el jefe de la pandilla de dinosaurios malos, que tenía a su familia y le dijo que no mande a la policía porque, si la mandaba, sus hijos y su marido morirían.
Carlota estuvo llorando por unas horas desconsoladamente y no tuvo más remedio que, para salvar a su familia, tenía que avisarle a la policía que a sus hijos, su marido y otros dinosaurios los tenían secuestrados en un lugar extraño y muy oscuro. Llegó a la policía y le dijo todo, le pidió que por favor que rescaten a todos antes de que sea tarde.
El comisario de guardia mandó a buscar a un montón de policías para que lo ayuden. Fueron a ese lugar y entraron. Allí vieron todos los dinosaurios muertos, tirados en el piso. Siguieron más adelante y encontraron a los otros que estaban secuestrados. Atraparon a los torosaurus que estaban vigilando, los llevaron al auto y sacaron a los demás, entre ellos la familia de Carlota, que se puso muy contenta por verla a ella bien. El jefe de la pandilla se fue y nunca más volvio.
La familia de Eldel se fue a casa sana y salva y muy contenta de volver a casa. A ellos nunca jamas les volvió a pasar algo malo como eso, al contrario, fueron muy felices.

FIN