Categoría "A" - 1º Premio: ENTRE DOS MUNDOS
Autor/es: CONÍFERAS
Integrante/s:
- Caterin Torrez
- Jesica Cabello
- Nelson Roberts
Docente: Susana García
Escuela Nº 101 - Dolavon
Se trata de un Carnotaurus que vivió hace millones de años durante la era mesozoica en Chubut. Era un carnívoro que se alimentaba de otros animales como el Chubutusaurio, Patagosaurus o cualquier otro sauropodos que habitaba en esa época. Este dinosaurio caminaba en dos patas por ser un Teropodo, tenía brazos cortos, garras y unos dientes poderosos en forma de serrucho que le ayudaba para desgarrar a sus presas.
Una tarde lluviosa mientras se dedicaba a buscar lo que iba a ser su alimento, encontró un extraño aparato tirado entre los helechos. Lo agarró sin entender mucho de qué se trataba. Pero pronto esa extraña cosa empezó a sonar (fx ruido de celular). Lo abrió y descubrió ¡un montón de signos extraños!, no entendía nada (...) pero como era un dinosaurio inteligente (no es verdad esa teoría que dice que los dinos tenían un cerebro muy pequeño), pronto comenzó a entender el código que los humanos usamos para comunicarnos, se dio cuenta que cada signo tenía un sonido y cada palabra un significado… Pronto entendió el mensaje:
– “Hola, cómo andas, che.”
Observando bien los botones y usando toda su inteligencia logró contestar el primer mensaje:
– “Bien y vos”
– “No sabés que me pasó. Choque la moto contra un pino.”
(Llega un nuevo mensaje que interpreta más rápido que el anterior el Carnotaurus, pero… ¡qué era eso! ¿“Chocó”?
– “¿Qué? Sos un pterodaustro y te tragaste un tronco de araucaria?”
(Contesta)
– “¿Vos me estás tomando el pelo?”
– “¿Qué pelo? ¡Serán las escamas!”
– “¿Qué te pasa? ¿Estás mirando mucha TV o estás en el cine?”
– “No, estoy refrescándome en el pantano.”
– “¿Qué pantano? Si hace 3 meses que no cae una gota”
– “Qué, si estoy esperando hace 2 horas para que pare de llover así salen los Amargasaurus y poder comerme un bocadito.”
– “¿Amargasaurus? Comete una hambur con fritas y una buena coca cola.”
– “Sí, las colas son ricas, pero mi parte favorita son los cuartos de Patagosaurus.”
– “¡Vos estás revirado mental! No pienso seguir gastando crédito en un loco.”
– “¿Qué estás sacando meteoritos de una roca?”
El extraño aparato no volvió a sonar (...). El Carnotaurus (que ya estaba muy entusiasmado con el juego) se puso furioso y lanzó el aparato al aire ¡pegándole un flor de coletazo!.
El celular nunca volvió a aparecer porque se perdió en la inmensidad del cielo.
Mientras tanto, en la Avenida Julio A. Roca de una localidad llamada Dolavon, se encontraron dos amigos.
Jorge furioso le reclama a Sebastian los mensajes ridículos y el crédito que le había hecho gastar.
Sebastian no entendía nada… Pero le explicó que no entendía por qué razón se había quedado toda la tarde sin señal en su teléfono celular.
¿Qué pasó en realidad?
¡Nunca se sabrá!
FIN